El Aldeano y mi amigo “Valentín”

“No tengo para olvidar” la primera vez que subí a cenar al aldeano. Este era un restaurante situado enfrente del albergue de Altamira. Hablo en pasado porque desafortunadamente ha cerrado sus puertas.

Digo que no puedo olvidar la primera vez que fui porque según entré por la puerta me abrazó Valentín y me preguntó: ¿Que tal estas amigo? Lógicamente, yo pensé que me confundía con otra persona o que había tenido una desgracia familiar grave que el tal Valentín conocía y yo no.

Pero ni una cosa ni otra Valentín es así. Después de aquel día nos hemos dado muchos mas abrazos, hemos compartido tertulias muy agradables y hemos llegado a ser amigos.

La peculiaridad del local era que “Valen” lo manejaba estilo txoko. Ponía unos entrantes en la mesa, embutido, ensaladilla, anchoas…. Luego seguía con cogotes de merluza a la plancha, chuletas a la brasa y remataba con tartas y flanes caseros.

Una vez degustado todas estas viandas te acercaba las botellas de whiskye. baileys, patxaran, orujo, licor de café…. y los comensales se servían a destajo.

Cuando llegaba la hora de la cuenta, más de una vez, le he visto restar “para que saliese la cena baratita”.

Lo mas impresionante de todo aquello es que Valentín lo tenía como entretenimiento. El trabajaba de Lunes a Viernes en otra empresa y sólo abría los Jueves por la noche y los fines de semana.

En El Aldeano hemos celebrado, cumpleaños, comuniones y hasta alguna boda.

Es una lástima que no podamos disfrutar de aquellas cenas viendo todo Bilbao desde su terraza. Pero quién sabe, igual cualquier Valentín se aburre y decide volver a entretenerse.

 

 

 

 

3 Comentarios

  1. Suscribo totalmente lo anteriormente expuesto.

    Pero me gustaría añadir que aunque no vuelva a abrir El Aldeano porque anda Valentín un poco achacoso con sus pequeñas cosas, sí se prodiga a pasear con su mujer y dejarse ver por los bares.

    Y que agradece enormemente que se le salude y se le abrace, aunque efectivamente te desubicará de cuadrilla y te dará los recuerdos confundidos.

  2. ¡Qué pena no haber conocido ese lugar!

    Tiene pinta de que era un sitio entrañable..

  3. La verdad es que tuve la suerte de conocer el sitio a través de un amigo. Aluciné con el sitio y con Valentín y su mujer. Lo pudimos disfrutar unas 3 o 4 veces antes de su cierre. Una verdadera pena no haberlo descubierto antes… cenar allí era una auténtica delicia.
    Recuerdo un día de semana grande que fuimos de cena con los compañeros del equipo de fútbol 7. Nos puso en la terracita, pudimos disfrutar de las vistas de Bilbao en fiestas y de unos gandiosos fuegos.
    Para recordad, desde luego.

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